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FE · REFLECCIONES · TEMPORADAS

  • dvilla222
  • 22 abr
  • 3 min de lectura
Coquito-Pseudobombax ellipticum
Coquito-Pseudobombax ellipticum

Lo que las ramas desnudas de un árbol de flores rosadas me enseñaron sobre las temporadas secas, la preparación divina y el proceso de convertirnos en quienes estamos llamados a ser. 


El otro día llevé a una amiga que me visitaba al jardín del The Ringling. Mientras caminábamos, un árbol hermoso llamó mi atención o más bien, lo que había en él.

El árbol estaba completamente desnudo, y aun así estaba cubierto de magníficas flores rosadas. A primera vista, me transportó a una escena sacada directamente de la película El Lorax — brillante, esponjoso, audaz, lleno de color, como si los árboles Trúfula cobraran vida.

Pero lo que más me impactó fue la ausencia de hojas. El árbol estaba completamente desnudo. Y para los que no lo saben, Dios tiene una manera especial de hablarme a través de Su creación.

Miré nuevamente aquel árbol desnudo y pensé de inmediato: ¿Cómo este árbol puede producir flores tan hermosas cuando todo a su alrededor parece muerto y seco?

Y entonces me impactó una verdad: ¿cuántas de nosotras nos hemos encontrado en temporadas secas, donde las ramas están desnudas, donde parece que no queda vida, y aun así estamos justo en medio de ese proceso?

Nosotras somos la flor. Y aunque sintamos que nada se está produciendo, que nada está ocurriendo, que el mundo no nos ve… estamos creciendo.

Tendemos a ver esa desnudez como pérdida. Pero, amiga mía, esa temporada es preparación. Es aprendizaje. Es formación. Es dejar atrás lo que ya no te sirve. Es despojo. Es adquirir sabiduría. Es el proceso de convertirte en quien estás llamada a ser.

¿Convertirte en qué? Eso, amiga mía, depende completamente de ti.



Verás, este árbol produce su creación más hermosa precisamente cuando está desnudo. Está desnudo porque eso hace que los polinizadores puedan verlo desde lejos —no hay distracciones de hojas, no hay desorden.

Qué poderoso.

Solo tú y el Señor, a veces, caminando por temporadas difíciles, siendo renovada sin distracciones ni ruido.

Yo he estado ahí. Me sentí sola. No tenía a nadie, excepto a Dios… y aun así, estaba creciendo.

¿Y qué pasaría si permitieras que tu desnudez fuera la expresión de dónde estás, para que puedas atraer a otros que están pasando por la misma temporada y se sienten completamente solos?

Como dice Lysa TerKeurst:

“Perfección intimida, pero la compasión inspira —porque hay alguien en este mundo que se ahogaría en sus propias lágrimas si no fuera por ver las tuyas.”

El árbol primero tiene que perder todas sus hojas, soltar todo lo que estorba, todo lo que ya no le sirve, para luego poder producir esas flores grandes, esponjosas y rosadas directamente sobre sus ramas desnudas, flores que se destacan desde metros de distancia.

Hay algo en esos momentos de dolor y desnudez que un día te harán resaltar.

Crecerás en empatía, en entendimiento, en compasión, en resiliencia, en perseverancia… pero solo si aprendes a ver que tu temporada de desnudez es la preparación para tu florecer.



Hay algo más que vale la pena reflexionar: la creación más hermosa del árbol ocurre en su momento de desnudez.

No dejamos de ser hermosas, importantes o valiosas en nuestras temporadas difíciles —estamos en preparación.

“Yo estoy por hacer algo nuevo; ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto y ríos en la tierra estéril.” 

 Isaias 43:19

Después, las hojas verdes comenzarán a crecer y formarán una copa verde y frondosa. Pero si soy honesta contigo, el árbol se ve más hermoso cuando está desnudo y solo las flores destacan.

El árbol no está muerto. No es insignificante. No está olvidado.

Ese árbol, al igual que muchas de nosotras, está en una etapa de transición. Es la temporada en la que Dios está haciendo Su obra más hermosa en nuestro interior.



🌿 REFLEXIONA

  • ¿En qué temporada de tu vida te encuentras?

  • ¿Puedes ver la flor en medio de la desnudez?

  • ¿Qué lecciones hermosas has aprendido en tus temporadas secas?

Una vez, una esposa militar y mentora me dijo: “Crece y florece donde estás plantada.”

Y yo añadiría: incluso en la desnudez.



 PALABRAS FINALES

Que Dios te sostenga en cualquier temporada que estés atravesando. Que te haga crecer y te lleve de la mano mientras avanzas hacia tu florecer.



✿ ✿ ✿

Con amor, Diana Thriving as Designed Coaching



 
 
 

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